lunes, 1 de septiembre de 2025

LOS PINTORES DE MANTAS Y EL PRIMER HITO EN LA DEFENSA DEL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE MONSEFU

Lic. David Martín Ayasta Vallejo

 

Los legítimos reclamos ciudadanos respecto del FEXTICUM han reavivado en muy buena cuenta concepciones comunitarias primordiales que acompañan la historia de nuestro pueblo desde tiempos remotos, como son las vinculados a nuestra identidad cultural y el patrimonio cultural.

En el presente artículo nos proponemos demostrar que respecto de la defensa del Patrimonio Cultural Inmaterial de Monsefu, existen valiosos antecedentes entre poblaciones nativas ancestrales que nos remontan hasta el siglo XVI (Época colonial) y se constituyen en el primer hito de reivindicación cultural.

Y es que, cuando a consecuencia de la conquista española (1532) se vivían profundas transformaciones económicas, sociales e ideológicas, nuestros antecesores Omaensaefaec  reafirmaron su identidad cultural con la práctica textil y con ello enarbolaron la defensa de sus conocimientos asociados a esta tradición artesanal de más de 3000 años de antigüedad. Defensa que a la vez permitió la sobrevivencia de la comunidad en un contexto de opresión española. Así como también, favorecieron la inserción de las poblaciones nativas en nuevas dinámicas económicas a partir del cuidado y cultivo de sus tradiciones identitarias.






Fig. 1 Textiles pintados de Carhua (Ica). Dicha especialización textil se habría iniciado hace aproximadamente 3000 años. Créditos: Museo chileno de arte precolombino



Ello se desprende de la solicitud que en 1566, apenas 34 años después de la llegada de los españoles; realizaron dos personajes monsefuanos quienes tenían el título de PINTORES DE MANTAS, ante Gregorio Gonzales de Cuenca, autoridad española que en representación de la autoridad virreynal realizaba una VISITA (lo que hoy podríamos denominar un censo); se trata pues de los indígenas Don Diego Llumun o Lllumo (Lluen?) y don Diego Cozep.

 

I.- EL PINTOR DE MANTAS : UNA TRADICIÓN MILENARIA

Dentro de las múltiples especializaciones que existían en el arte textil prehispánico, una de especial importancia era la de “pintar mantas”, es decir aquellos artesanos textiles que se desplazaban a distintas comunidades para ofrecer sus servicios de teñido y pintado de prendas textiles.

Los orígenes de esta actividad nos remontan a tiempos de los Chavín cuando se plasman los primeros diseños en las famosos tejidos pintados de Carhuas (Ica). Desde entonces la actividad parece haberse extendido a lo largo de las poblaciones de la costa norte y en tiempos de los Mochicas, se contó con diestros representantes casi siempre varones que incluso fueron representados en ceramios de la época con su característico turbante, su rostro cetrino, nariz prominente y  orejeras redondas que les alargaban el pabellón de sus orejas y a la vez se convertían en su especial signo de distinción. Todos ellos mostrando con orgullo los unkus pintados que les identificaban como PINTORES DE MANTAS, destacándose en el primer plano del ceramio representado, el textil pintado





Para el pintado de mantas, según Albornoz (2025) aplicaban pigmentos con diferentes tonalidades sobre la tela. Con los pigmentos más cargados se encargaban de delimitar el área y diseño a pintar y luego, rebajando la tonalidad con la técnica de la aguada, creaban efecto de acuarela para plasmar el diseño. Aunque frecuentemente aplicaban tonalidades rojo ocre, se conoce también del uso de colores como el rojo, anaranjado, crema y el azul (Golte,2009; Museo Larco,2025).

Hemos logrado identificar dos tejidos pintados de épocas ancestrales. El uno que se conserva en el Museo de Arqueología de Trujillo y pertenece a tiempos Mochicas y el segundo que corresponde a la época Lambayeque y se preserva en la Colección del Museo Larco (Consulta en línea, 2025)


1.1.- El tejido pintado del Museo de Arqueología de Trujillo

Este textil pintado data de tiempos Mochicas, se trata de un unku que se conserva en el Museo de Arqueología de Trujillo. El diseño del tejido pintado fue redibujado por el estudioso alemán Jurgen Golte y de acuerdo con informaciones de este autor, representa personajes preparados para el lanzamiento de la flor de loto en una ceremonia de amplia representación en el arte Mochica. Aunque en nuestra opinión se trataría de una escena que da cuenta de interacciones con poblaciones de la amazonía. Se usaron los colores rojos y azul para su decoración


Fig. 3 Arriba Izq. Detalle del tejido pintado del Museo de Arqueología de Trujillo. Arriba Der. Dibujo a partir del tejido pintado. Abajo : Reconstrucción de camiseta con apoyo de IA Gemini


1.2.- El tejido pintado del Museo Larco

Ubicado como perteneciente a la Cultura Lambayeque, este textil nos revela el arte creativo de los pintores de mantas quienes pintaban diseños geométricos circulares, chakanas y hasta personajes portando tocados con los que ornamentaban la parte delantera, posterior y las mangas de sus túnicas.



 

Fig. 4 Arriba Izq.-Der Detalles del tejido pintado Lambayeque. Abajo : Reconstrucción de camiseta con apoyo de IA Gemini


De acuerdo con informaciones de la época colonial, para su labor de pintado de mantas estos artesanos textiles se desplazaban a distintas comunidades para ofrecer sus servicios de teñido y pintado de prendas textiles. Según el historiador Zevallos ( 1973) hacia 1583 un contrato de venta de tejidos celebrado en Trujillo, refirió capuces blancos hechos en Collique y Callanca “por teñir y pintar” de “quatro varas y media de largo cada uno


Advirtiéndose además en sus creaciones que, apartándose de los códigos tradicionales del diseño geométrico propio de los tejidos a telar, el pintado en tela les permitía plasmar creaciones más realistas y por ende mucho más ricas que los que podía permitir el diseño en tejido a telar.


II.- LLUMU Y COZEP EN LA DEFENSA DE LA TRADICIÓN DEL PINTADO DE MANTAS

Impactada nuestra población nativa por la presencia española, los indígenas nativos pintores de mantas no fueron ajenos a dichas circunstancias y ante el descenso poblacional y la exigencia tributaria por los caciques locales, los pintores de mantas de Chuspo [1]acudieron ante el oidor español en 1566 Gregorio Gonzales de Cuenca enarbolando con orgullo la función que cumplían, como también pidiendo se les permita continuar ejerciendo sus oficios; en lo que constituye la primera defensa del patrimonio cultural inmaterial textil de nuestra Comunidad en un contexto de opresión hispánica.

Los pintores de mantas de Chuspo podrían haber declinado de su labor para cumplir con sus tributos, también podrían haber optado por huir pasando a la condición de forasteros; pero optaron por adaptarse al nuevo orden colonial, desde la continuidad de su propia tradición ancestral

Así lo demuestra el primero de ellos, fue Don Diego Llumu quien acudió ante el oidor hasta el monasterio del Señor San Francisco del pueblo de Chiclayo un quince de diciembre del año 1566 y expresó “Yo soy oficial de pintar mantas”, para luego señalar:

Don Diego LLumo, natural de Chuspo, digo que yo soy oficial de pintar mantas// y para pagar el tributo y sustentarme tengo necesidad de ir a algunos repartimientos a usar el dicho mi oficio porque de otra manera no lo ternia. Y me temo que mi cacique, o los de los otros repartimientos o justicia dellos me impidiran que no use el dicho mi oficio de que rescibire agrauio”

Pido y suplico a Vuesa Merced me mande dar su mandamiento para que libremente pueda usar el dicho mi oficio, asi en el dicho mi repartimiento como en los demás que me paresciere pagando el tributo que me cupiere, el cual estoy presto de lo hacer ” (Espinoza, 1987)

Como se desprende de esta declaración, al acudir a la autoridad española, Diego Llumo da testimonio de su espíritu resiliente para con las nuevas condiciones impuestas por las autoridades españolas a través de las ordenanzas; como también del imperativo de defender su oficio y el modo de efectuarlo de acuerdo con la tradición heredada “tengo la necesidad de ir a algunos repartimientos a usar el dicho mi oficio”, es decir recorriendo pueblos como antaño lo hicieron sus predecesores.

El petitorio de Llumu muestra también como tempranamente los pintores de mantas no son renuentes al nuevo sistema económico impuesto por los conquistadores, n se hunden en el desasosiego sino mas bien se adaptan a los nuevos tiempos; pero preservando sus oficios y tradiciones artesanales heredadas para lo cual resulta imprescindible garantizar la libertad de desplazarse entre los pueblos o repartimientos de la época. Comprometiendo el pago del tributo exigido en la época. Por la importancia de su oficio, el oidor Gonzales de Cuenca ordenará :

“Y mando al corregidor del dicho repartimiento y a los alcaldes ordinarios del y al cacique y principales que en ello no le pongan impedimiento alguno y no le ocupen en seruir mitas atento a ques oficial pintor..”

 

En el archivo de Sevilla también aparece registrado el testimonio de Diego Cozep quien en días posteriores invocó al oidor Gonzales de Cuenca:

“…Diego Cozep, indio natural del repartimiento de Chuspo, digo que yo soy oficial de pintor de mantos, y para pagar a mi encomendero el tributo y sustentarme no tengo otra cosa sino es el dicho mi oficio. E porque acaece algunas veces ir a otros repartimientos a usar el dicho mi oficio, los cacique e principales dellos me lo impiden e no me lo dejan usar, antes me suelen tomar lo que llevo, de que rescibo agrauio.”  

 

Diego Cozep es el segundo indígena natural de Chuspo dedicado al oficio de pintar mantas quien también tiene dificultades para dar continuidad a su tradición artesanal de pintar mantas; pero aquí también dentro de los mecanismos establecidos por el ordenamiento español, sigue los pasos de Llumu para defender la continuidad de sus tradiciones, pidiendo ejercer su oficio con libertad recorriendo los pueblos o repartimientos de la época. Estas preocupaciones expresadas por los pintores demantas conllevó a que el oidor Gonzales de Cuenca emitiera ordenanzas

“…se hordena y manda que los tales oficiales de los dichos officios e otros semejantes  sean en esto releuados y no sean conpelidos a yr a la mita de la dicha villa ni a seruir de mitayos al encomendero ni en guias ni cargas como quiera que para las sementeras y obras de la comunidad del rrepartimiento y en los demás seruicios…” (Rostworowski, 2006)

Un documento del Archivo Regional de La Libertad fechado en 25 de marzo de 1558, es decir a 16 años de la conquista española da cuenta de un tercer pintor de mantas en Chuspo, el llamado Llerren merrefe “…y otro yndio pintor se llama llerren merrefe pidiolo firriñafe diose a Chuspo con su mujer e hijos


III.- CONCLUSIÓN: UN LEGADO DE RESISTENCIA QUE PERMANECE

La solicitud de Don Diego Llumu y Don Diego Cozep ante Gregorio Gonzales de Cuenca en 1566 trasciende con creces la simple gestión administrativa. Este documento, rescatado de los archivos históricos, se erige como el primer hito registrado en la defensa del patrimonio cultural inmaterial de Monsefú. Lejos de un acto de sumisión, fue una estrategia audaz y consciente de resistencia desde el legado cultural. Ante la opresión y las transformaciones radicales impuestas por la conquista, los omaensaefaec eligieron la artesanía textil como su estandarte de identidad.

Estos pintores de mantas no se opusieron frontalmente al sistema, sino que negociaron desde dentro de él. Aceptaron el pago del tributo, pero exigieron la libertad indispensable para ejercer su oficio milenario: el derecho a transitar entre comunidades, a crear y a perpetuar los saberes asociados al teñido y pintado de textiles, conocimientos con más de 3000 años de antigüedad. Su lucha no fue por un privilegio personal, sino por la supervivencia misma de un pilar fundamental de su cultura.

Hoy, siglos después, los ecos de la valentía de Llumu y Cozep resuenan en los legítimos reclamos ciudadanos en defensa del FEXTICUM como Patrimonio Cultural de la Comunidad. Su historia demuestra que la defensa del patrimonio cultural no es un capricho moderno, sino una necesidad histórica y un derecho ganado por antecesores de excepción. Antecesores anónimos que hoy damos a la luz.

Este antecedente sienta un precedente incontrovertible: la identidad monsefuana se ha forjado, entre otros, en el telar y en el pigmento, y su protección es un deber que viene desde lo más profundo de nuestra historia. El desafío sigue vigente: asegurar que estas tradiciones no queden solo en los museos, sino que sigan vivas, vibrantes, recuperadas y reconocidas, como lo quisieron Llumu y Cozep.

 

Referencias bibliográficas

Albornoz, K. (2024). Un vistazo al mundo textil prehispánico en nuestro presente. El Brujo complejo arqueológico. https://www.elbrujo.pe/blog/serie-trabajo-artesanal-un-vistazo-al-mundo-textil-prehispanico-en-nuestro-presente

Ayasta, D. , Custodio, J y Tullume, V.(2018). Orígenes milenarios e históricos de Monsefu. Monsefu: Municipalidad Distrital de Monsefu

De Lavalle, J (1989). Moche. Lima: Banco de Crédito del Perú

Espinoza, W. (1987). Artesanos, transacciones, monedas y formas de pago en el mundo andino: siglos XV y XVI. Lima: Edit. Banco Central de Reserva del  Perú.

Golte, J. (2009). Moche : Cosmología y sociedad una interpretación iconográfica. Lima: IEP

Museo Larco. (31 de agosto 2025). Museo Larco. https://www.museolarco.org/

Rostworowski, M. (2006). Ordenanzas del doctor Cuenca de 1566 y algunos comentarios. En IEP (Eds.), Ensayos de historia andina II Pampas de Nasca, género, hechicería (Pp. 151-188). Lima: IEP

Zevallos, J. (1973). La ropa de tributo de las encomiendas trujillanas en el siglo XVI. Historia y cultura 7, Pp.107-127



[1] Valga señalar que el cacicazgo de Chuspo comprendía territorios actuales de Reque, Callanca, Monsefu y probablemente parte de Pomalca.

 

















































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